CENTROS DE INVESTIGACIÓN

COPAS COASTAL

Desde sus inicios en la década del 70, el Departamento de Oceanografía (DOCE) ha contribuido significativamente con la generación de información en múltiples ámbitos de las ciencias del mar, con un impacto directo no sólo en investigación sino, también, en la docencia de pre y postgrado. Las numerosas iniciativas de investigación impulsadas por los académicos y centros adscritos al DOCE han contribuido a fortalecer la docencia principalmente a través del desarrollo de tesis de pre y posgrado.

No obstante, es igualmente evidente que, como departamento, el DOCE no ha tenido un programa propio y estructurado de investigación que vincule la ciencia con los procesos formativos de nuestros estudiantes y con las necesidades locales del área geográfica en donde estamos insertos. Un ejemplo de esto es que actualmente, las actividades de terreno que apoyan la docencia se organizan en función de asignaturas individuales poco conectadas entre sí, lo que habitualmente multiplica el uso de recursos. Por otra parte, la obtención de la información de las actividades de terreno en estos cursos no es sistemática y no contribuye a enriquecer una base de datos centralizada de docencia en el DOCE. De este modo, aunque el trabajo de terreno de varios cursos ha medido las mismas variables por años, los datos
obtenidos pierden mayor utilidad al carecer de un diseño o plan de observaciones común, con objetivos de mediano a largo plazo.

Esta situación, combinada con los vacíos en la formación práctica y de terreno que ha traído la pandemia sobre dos generaciones de estudiantes de pre y posgrados ha tenido consecuencias que todavía son difíciles de dimensionar. Para muchos de nosotros ha quedado en evidencia la falta de preparación y de experiencia en trabajos de campo de nuestros estudiantes. Estas deficiencias en su formación profesional se harán más evidentes a medida que enfrenten las fases finales de sus carrera y, posteriomente, cuando enfrenten el campo laboral.

Por otra parte, el DOCE ha albergado por dos décadas trabajos sistemáticos de mediciones costeras (Estación 18) cuyo rol en la docencia podría ser mejor aprovechado en el futuro. Además, se han abierto puertas de comunicación con municipalidades de localidades costeras muy interesadas en buscar puntos de encuentro y colaboración entre el quehacer del DOCE y las necesidades enormes en el borde costero de nuestra región.

En forma paralela, el DOCE ha sido una de las reparticiones de la Universidad de Concepción más exitosas en el desarrollo de Centros de Investigación de Excelencia que lo han llevado a dar un salto cuantitativo en productividad científica en los últimos 20 años. Sin embargo, de acuerdo con conversaciones con Rectoría, este desarrollo científico no ha tenido el impacto esperado sobre la educación de pregrado.

Adicionalmente, en la actualidad el DOCE alberga plataformas de observación del océano costero equipadas con múltiples sensores y sistemas de telemetría que permiten el registro continuo de datos y su transmisión en tiempo real. Docentes del Departamento de Oceanografía, especialmente a través de los centros de excelencia que éste alberga, han ganado experiencia en la implementación de sistemas de observación en diferentes regiones de nuestro país, con resultados que han permitido identificar aspectos críticos relacionados con requerimientos técnicos y capacidades humanas para el correcto funcionamiento de estos sistemas. Por otro lado, con la formación del Observatorio del Cambio Climático, impulsado por los Ministerios de CTCI y Medio Ambiente, Chile está avanzando en políticas que fomentan la toma de decisiones basada en información científica, como por ejemplo en lo que concierne al manejo de Áreas Marinas Protegidas. Además, en conjunto con SERNAPESCA, se ha avanzado en la implementación del artículo de la Ley de Pesca y Acuicultura que exige la implementación de sistemas de observación para la industria salmonera en la Patagonia Chilena. En este sentido, un aspecto esencial para el buen funcionamiento de estas iniciativas será contar con capital humano capacitado en la implementación, manipulación y mantención de estas plataformas y de los sensores que la integran, así como en el procesamiento, distribución y análisis de la información generada. Esta tarea incluye aspectos de innovación y desarrollo tecnológico que permitan disminuir los costos asociados a la implementación y equipamiento de las plataformas de observación, así como la mantención y calibración de sus componentes, tareas que actualmente son realizadas fuera de Chile.

Considerando estos aspectos, es altamente necesario que el DOCE se replantee las labores de docencia relacionadas con el trabajo práctico, de laboratorio y de terreno y dar un salto cualitativo en la formación de capital humano. Esto le permitiría posicionarse en los primeros niveles de educación marina en el contexto nacional así como conectarse con los problemas de mayor relevancia para las comunidades costeras en la región y el país.


Departamento de Oceanografía
Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas
Universidad de Concepción – CHILE

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